A M É L I E (2001)
(Le fabuleux destin d'Amélie Poulain)
Dir: Jean-Pierre Jeunet
Sinopsis:
Amélie no es una chica como las demás. Ha visto a su pez de colores deslizarse hacia las alcantarillas municipales, a su madre morir en la plaza de Notre-Dame y a su padre dedicar todo su afecto a un gnomo de jardín. Creció y se convirtió en camarera en un bar de Montmartre cuya propietaria es una antigua jinete circense. La vida de Amélie es sencilla: le gusta tirar piedras al Sena, observar a la gente y dejar volar su imaginación. De repente, a sus 22 años, Amélie descubre su objetivo en la vida: arreglar la vida de los demás. Inventa toda clase de estrategias para intervenir, sin que se den cuenta, en la existencia de varias personas de su entorno. Entre ellas está su portera, que pasa los días bebiendo vino de Oporto; Georgette, una estanquera hipocondríaca; o "el hombre de cristal", un vecino que sólo ve el mundo a través de la reproducción de un cuadro de Renoir. La misión de Amélie se ve trastocada por la llegada de un chico extraño y muy peculiar: Nino Quincampoix. Tiene dos trabajos: de fantasma en un túnel del terror y otro en un sex-shop. Colecciona las fotos abandonadas en los fotomatones y busca desesperadamente identificar al hombre que aparece en ellas una y otra vez. Sin embargo, esta búsqueda se ve interrumpida por su encuentro con Amélie.
CIUDAD DE DIOS (2002)
(Cidade de Deus)
Dir: Fernando Meirelles y Kátia Lund.
La historia se centra en dos niños Buscapé y Dadinho; tienen la misma edad y viven en la zona de Cidade de Deus, un suburbio de favelas de Rio de Janeiro. Vemos como crecen a través de los años 60, 70 y 80. Finales de los 60:"Buscapé" tiene 11 años y es sólo un niño más en Cidade de Deus, un suburbio de Río de Janeiro. Tímido y delicado, observa a los niños duros de su barrio, sus robos, sus peleas, sus enfrentamientos diarios con la policía. Ya sabe lo que quiere ser si consigue sobrevivir: fotógrafo. "Dadinho", un niño de su misma edad, se traslada al barrio. Sueña con ser el criminal más peligroso de Río de Janeiro y empieza su aprendizaje haciendo recados para los delincuentes locales. Admira a "Cabeleira" y su pandilla, que se dedica a atracar los camiones del gas y hacen otros pequeños robos armados. "Cabeleira" da a "Dadinho" la oportunidad de cometer su primer asesinato. El primero de muchos. Los años 70:"Buscapé" sigue estudiando, trabaja de vez en cuando, y camina por la estrecha frontera que separa el crimen de la vida "honesta". Dadinho ya tiene una pequeña pandilla y grandes ambiciones. Cuando descubre que el tráfico de cocaína es muchísimo más rentable que el robo se pone a reorganizar su negocio, que pronto florece.Principios de lo 80: Tras unos intentos de robo fallidos, "Buscapé" finalmente consigue una cámara y así hace realidad el sueño de su infancia. "Dadinho" también ha hecho realidad su sueño: a los 18 años es conocido como "Zé Pequeno", el narcotraficante más temido y respetado de Río. Su palabra es ley en Cidade de Deus. Rodeado por sus amigos de la infancia y protegido por un ejército de niños de entre 9 y 14 años, nadie le disputa el poder. Hasta que aparece "Manu Galinha". Un cobrador de autobús que fue testigo de la violación de su novia, decide vengarse matando a "Zé Pequeno". Empieza a correr la noticia y casi de la noche a la mañana un grupo de niños con la misma idea forma un ejército armado. Estalla la guerra en Cidade de Deus.
WAR PHOTOGRAPHER (2002)
(Fotógrafo de guerra)
Dir: Christian Frei.
Un acercamiento a la difícil profesión del fotógrafo de guerra, a través de uno de los mejores del ramo: el estadounidense James Nachtwey. El documental de Christian Frei, que fue nominado al Oscar, muestra a Nachtwey realizando su trabajo en distintos escenarios del mundo, desde África a la antigua Yugoslavia, pasando por Palestina o los basureros de Indonesia donde miles de niños se ganan la vida hurgando entre los desperdicios. Sus imágenes fotográficas, que llenan gran parte de la película, son de un gran poderío, de expresivo blanco y negro, y llenas de humanidad. Porque algo que Nachtwey trata de no perder de vista en ningún momento es que su arriesgado trabajo recoge imágenes de personas, y se dirige a personas de todo el mundo, muchas veces ciegas ante la injusticia. Como él mismo dice, sabe que la compasión siempre debe pesar más que su ambición por obtener las mejores fotografías. Y somos testigos de cómo los sucesos que presencia no le resultan indiferentes, ni mucho menos; es más, su esperanza es que las imágenes que toma ayuden a cambiar las cosas. El film tiene fuerza, en parte porque, aunque Nachtwey es el protagonista, no se sobrepone a lo que es el objeto de su trabajo. El suizo Christian Frei acierta en el equilibrio entre su esfuerzo por mostrar cómo es la profesión del fotógrafo, y los conflictos en que está inmerso. Y el mismo personaje retratado se mueve en el film con modestia, sin dar más importancia a su trabajo. Se recogen testimonios de sus colegas, y destacan algunas imágenes impactantes, tomadas por el propio Nachtwey con una microcámara, que nos permiten obtener su punto de vista en el momento en que toma las instantáneas. La idea de que la fotografía devuelve a las personas la humanidad que la guerra les quita, manifestada en la declaración final de Nachtwey, es poderosa, una justificación de un trabajo necesario. |